Felipe de Jesús González Castañeda

Hay generaciones que parecen estar destinadas a vivir el tránsito entre mundos. La mía, nacida en la década de los sesentas, tuvo el privilegio de crecer en una vida sencilla, marcada por los juegos en la calle, el saludo cotidiano con los vecinos y la certeza de que la amistad se construía cara a cara, sin pantallas de por medio.
Recuerdo las películas y programas de televisión en blanco y negro, las máquinas de escribir que dejaban su huella en cada hoja, el correo que traía las cartas de mi madre, el telégrafo que acercaba noticias lejanas. Cada objeto era un puente hacia los otros, cada tecnología un milagro que nos conectaba con el mundo.
Luego llegaron el fax, la telefonía celular, las computadoras, la videovigilancia. Y hoy, nos encontramos en una era dominada por la robótica y la inteligencia artificial. Cada etapa fue novedosa y retadora, pero ninguna tan desafiante como la que estamos por vivir.
Las niñas y niños que nacen ahora crecerán en un contexto donde la inteligencia artificial será parte natural de su vida. No conocerán el mundo sin algoritmos, sin asistentes digitales, sin máquinas que aprenden. Para ellos, lo extraordinario será lo ordinario.
Nosotros, los de los sesentas, hemos sido testigos de un tránsito irrepetible: de la sencillez analógica a la complejidad digital. Hemos aprendido a adaptarnos, a sorprendernos y a cuestionar. Y quizá esa sea nuestra mayor riqueza: haber visto cómo cada innovación transformó nuestra manera de comunicarnos, de trabajar y de relacionarnos.
Hoy, más que nunca, surgen más preguntas que respuestas. ¿Qué significará crecer en un mundo donde la inteligencia artificial lo permea todo? ¿Qué valores, qué vínculos humanos sobrevivirán a esta nueva era?
Lo cierto es que nuestra generación guarda un privilegio único: haber vivido el tránsito completo, desde los juegos en la calle hasta los algoritmos que deciden qué vemos, qué compramos y hasta cómo pensamos. En ese contraste reside nuestra memoria, nuestra nostalgia y también nuestra responsabilidad de acompañar el futuro con la sabiduría de haber conocido la vida antes de las máquinas que piensan.
Felipe de Jesús González Castañeda, es periodista y comunicador con una amplia experiencia en medios, comunicación institucional y análisis de la realidad social.


