Los distintos duelos de las viudas

Por Laura Vega

Hace nueve meses falleció mi esposo. A lo largo de los días he descubierto que ningún duelo es lineal, no hay reglasdefinidas, pero sí hay olas de dolor, de desolación, de aceptación, de crecimiento personal y sensaciones de que ya no eres ni volverás a ser la misma persona de antes. 

La parte más difícil sin duda ha sido la emocional, pero en el camino he descubierto otros retos que se enfrentan. Primero el económico, donde te das cuenta que ya no está la otra persona que aportaba a la casa, y aunque a veces no hubiera mucho dinero, estaba ese acompañante que te sostenía. 

También la falta de autoestima, porque te pierdes, se desvanece la parte que eras con esa persona y de pronto ya no te reconoces en el espejo. Comes de más o no comes, engordas o adelgazas mucho, te confrontas con la edad, duermes mal, no te concentras y no encuentras el rumbo.

La soledad en este proceso significa otro gran reto. Aunque tengas muchos amigos o familia, cada uno tiene su vida, así como tú la tenías y tampoco prestabas demasiada atención a los problemas de los demás. Así que te confrontas a pasar un sábado con tu perro, comer sola en un restaurante, preparartela cena y comerla en la cama, caminar sin esa mano que te acompañaba. 

A lo largo de la historia las mujeres que quedaban viudas han sufrido distintos estigmas, desigualdad, prejuicio social e incluso aislamiento. En algunas culturas hay un maltrato directo y muchas mujeres, sobre todo, acaban en pobreza extrema, completamente desamparadas. 

De acuerdo con datos de Naciones Unidas hay alrededor de 258 millones de viudas en el mundo, muchas de ellas a causa de desplazamientos, conflictos armados, crimen organizadoo muertes naturales, por enfermedades o pandemias. Muy pocas mujeres acceden a herencias, seguros, pensiones y derechos sobre los bienes. 

En México hay 3.7 millones de mujeres viudas, frente a 1.1 millones de hombres, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), de las cuales entre un 27 y 30% cuentan con una pensión por viudez o jubilación propia, lo que significa que más de 2.5 millones no tienen acceso y dependen de la informalidad y apoyos externos. 

Incluso en México, los trámites para acceder a una pensión suelen ser complicados y engorrosos. Y no todas tienen acceso a grandes pensiones, porque dependen de las semanas cotizadas, si están inscritos en el régimen de la Ley 73 o 97del IMSS, si reciben pensión del ISSSTE, IMSS o una Afore. 

El monto de la pensión por viudez del IMSS equivale al 90% de la pensión por invalidez, vejez o cesantía que le corresponde al fallecido y no depende del régimen de la Ley 73 o 97, sino del salario y semanas cotizadas. La del ISSSTE equivale al 100% y si existen más beneficiarios con derechos, como hijos menores. 

Mientras que la AFORE, si el titular estaba bajo el régimen de cuentas individuales y los recursos no alcanzan para comprar una pensión ante IMSS o ISSSTE, se entrega el saldo acumulado en una sola exhibición a los beneficiarios legales. Si alcanzan semanas cotizadas y hay dictamen a favor, se otorga una pensión vitalicia con aguinaldo cada diciembre, con la regla de no volverse a casar o tener hijos. 

Si existe un dictamen a favor del IMSS, también el servicio de salud permanece de manera vitalicia. 

Así que más allá del daño emocional de la pérdida, muchas tienen que enfrentar problemas financieros graves, deudas yhasta la pérdida de sus bienes. La vida que tenían se acabó también. Muchas de ellas ni siquiera cuentan con dinero para poder ir a un psicólogo o tanatólogo, para comprar un libro sobre el duelo o sanar con alguna terapia alternativa, simplemente sobreviven. 

Existen algunas opciones gratuitas para recibir apoyo psicológico como la Línea de Seguridad y Chat de Confianza (CDMX): 55 5533-5533; el Instituto Mexicano de Tanatología: 55 5536-0071; el Centro de las Emociones (CDMX): 554631-3035 y los servicios de salud IMSS, si eres derechohabiente. 

En otros países el panorama es desolador. El periódico El País, en un reportaje de 2018 “La vida después de la muerte del marido”, muestra cómo viven las viudas en una ciudad cerca de Nueva Delhi, en la cual se refugian porque son repudiadas por sus familias que las creen responsables de la muerte del esposo y son sombra de mal augurio. 

Pero no solo en esa sociedad son estigmatizadas. En la occidental hay otro prejuicio después de la muerte: volver a encontrar el amor. Hay cifras que indican que entre el 3 y 19% de las mujeres viudas se vuelven a casar, una cifra mucho menor que en los hombres.

Así que se duela en todos los sentidos, lo emocional, lo económico, la versión de ti misma, cómo te ves, cómo te ve el mundo, la mirada interna y externa, lo que muestras a los demás y lo que escondes. Pero en ese camino también hay aprendizaje, experiencias maravillosas y la meta es volver a encontrar el sentido de la vida.  

Laura Vega es periodista y comunicadora social, con una amplia trayectoria dedicada a la comunicación institucional y análisis de temas de interés social. Humanista, especialista en temas de la mujer y además corredora.